Argentina es mi país, aquí crecí y me formé, vivo, trabajo… por lo que soy un poco parte de todos ustedes también. Seguramente no pensamos igual pero creo que podemos ponernos de acuerdo en cuanto a debatir algunas cuestiones. Corre la primera semana del 2018 y siento en la piel que éste será un año intenso durante el cual no podremos sólo ser espectadores. Nunca creí en los augurios ni predicciones mágicas – esto lo digo apoyándome en la realidad sin atenuantes -Y sí, es un plomo hablar de política y de problemas sociales en enero… Lo sé. Pero la vida sigue con sol y playa o sin ella.

La pregunta es ¿Qué papel tomaremos en este 2018? ¿Qué consideramos que vale la pena defender y cómo lo haremos?

Coincidiremos en que el gobierno de la coalición Cambiemos trata de imponer su política. En esto acordamos seguramente, ya que todas las clases dirigentes lo hacen. Ahora bien, ésa política viene arrasando con la estabilidad laboral, económica, social y con los derechos adquiridos de los trabajadores. El gobierno avanza decididamente en forma organizada. La única oposición real a su atropello está en las calles.

Sólo la fuerza de la protesta popular ha sido decisiva. No hace falta esforzarse en dar pruebas de esto, basta recordar el pasado 14 y 18 de diciembre: robo a los jubilados, masivas protestas en todo el país, represión cruenta y el lamentable rol de los medios de comunicación argentinos.

El pólitólogo ecuatoriano Durán Barba, responsable de la propaganda política del gobierno, se esfuerza por presentar al presidente Macri como un ser sensible interesado en servir y en el bienestar general, víctima de los desestabilizadores, de los violentos de siempre que enfrentan el orden y el Estado de derecho. “En Argentina vivimos tiempos de paz…” declara el día después de la cacería. Cinismo sin límites. Victimarios convertidos en víctimas.

¿Cuál es su estrategia?

Para lograr instalar su método cuenta con tres aliados claves y serviles: los medios de comunicación, la justicia y las fuerzas de seguridad comandadas por la ministra Bullrich.

La política ajustadora avanza a sangre y fuego mientras desde los medios de comunicación se proyecta una imagen de beatitud. El funcionamiento de este engranaje se ve con claridad; tanta que llega a ser burda su estrategia.

Seguramente coincidiremos también en lo clave que es el villano para la existencia de la víctima. Y aquí la estrategia de comunicación, permítanme decir, es repulsiva. Sé que esa palabra es fuerte, choca en la vista y en los oídos, pero no quiero ser sutil ni delicada en esto.

Desde el 18 de diciembre hasta hoy (haciendo un breve recorte) se ha perseguido, estigmatizado, amenazado, violentado, difamado y un largo etcétera a personas que como yo por ejemplo, creemos que tenemos todo el derecho a la protesta y a defendernos cuando nos atacan. En este punto, seguro, tenemos que detenernos. ¿Cuántas horas de escarnio televisivo al trabajador Sebastián Romero, aquel que en la protesta lanzó un fuego de artificio, hemos visto? ¿Cuánto tiempo demoró La fiscal federal Alejandra Mangano y el juez federal Sergio Torres en dictar su orden de detención? Las respuestas son simples: cientos de horas para la primera pregunta y sólo un par para la segunda. El engranaje de los tres puntales a pleno. ¡Asombra la celeridad de la justicia cuando los intereses que defiende son los del poder de turno! Además, la justicia amiga del gobierno ha encarcelado a César Arakaki.

Al inicio de este texto preguntaba ¿Qué consideramos que vale la pena defender y cómo lo haremos? No sé cuál es la respuesta de ustedes que leen ahora. Yo ya tengo la mía. Creo que vale la pena defender a los que ponen su cuerpo y luchan por los demás, a los que toman los problemas de todos como propios, a los valientes con convicciones, a los coherentes en su discurso y en sus acciones, a los que no traicionan nunca ni se venden, a aquellos con los que sé puedo contar, a los compañeros, a los amigos. Creo que vale la pena defender a Sebas Romero y en su figura a todos los luchadores que son actualmente perseguidos y/o están detenidos por luchar contra la injusticia.

¿Y cómo lo haremos…? Primero conociendo la verdad, luchando por vencer el cerco informativo que nos imponen desde arriba. Después fortaleciendo nuestra solidaridad de clase; entre los trabajadores no está el enemigo no caigamos en esa falacia. Luego actuaremos en unidad. El 2018 será un año de grandes luchas porque grande será la embestida contra nuestros derechos.

Los invito a que sigamos haciéndonos preguntas y a buscar respuestas conjuntas.

Apoya la campaña Yo conozco a Sebastián Romero

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