En los últimos días se ha hecho notable una campaña mediática en contra de los paros y, en particular, para el convocado para este 25 de septiembre por la CGT.
Algunos argumentos que se esgrimen son: Los paros no sirven para nada, porque al día siguiente tengo que volver a trabajar como todos los días / De la crisis se sale trabajando, no dejando de trabajar/ Ustedes quieren parar porque pretenden vivir de los planes sociales/ No es la forma de hacer el reclamo, hay que dialogar con el gobierno/ Es una metodología “estéril” / Dejen trabajar a quienes queremos hacerlo / El paro es por un interés político y electoral / Parando el país no gana nadie y un largo etcétera de vaguedades.
La medida de fuerza se convocó debido a la crítica situación económica y social que atraviesa el país y que el gobierno no planea enderezar, según lo expresaron algunos líderes gremiales.
Desde el Ministerio de Hacienda estimaron el costo económico del paro del día 25 en $31.600 millones. Lo que sería un costo de 0,2% del PIB.
Es un dato curioso, ya que eso se estima en base a los anteriores paros en relación a lo que se produce en un día normal. Esto es: Producción de un día normal – producción de un día de paro = $31.600.000.000. Si a esta cifra la dividimos entre la cantidad de trabajadores registrados en el mes de junio que fueron 12,28 millones, la cuenta da así:
$31.600.000.000 / 12.280.000 = $2.573,29
Esto no significa que la totalidad de los trabajadores registrados producen por día $2.573,29, sino más, ya que hay que tener en cuenta que sólo los que paran producen los $31,6 mil millones iniciales. Y aún produciendo más que eso, casi nadie llega a cobrar ni $1.500 por día (alcanzable por los trabajadores petroleros, por ejemplo). Es claro que la mayor parte de lo producido se lo llevan los empresarios.
A lo anterior se le suma que se ha incrementado la desocupación al 9,6% de la población económicamente activa y el empleo informal ya supera a un tercio de la misma. Lógicamente esto se traduce como una precarización laboral y una baja en las condiciones de vida.
Pero la gestión Macri ya lleva fugados U$D 70.070 millones . A un dólar que cotiza a $37,90, esta cifra equivale a $ 2.655.653.000.000 (Más de dos billones y medio de pesos) que salen de nuestro esfuerzo para el beneficio de los especuladores.
Entonces ¿por qué no reclamar activamente en las calles a un gobierno que conoce estos datos mejor que nadie? ¿Por qué no enfrentar a los patrones que se benefician del trabajo ajeno? ¿Por qué no decir basta a una justicia adicta al poder de turno y a los todos los corruptos? ¿Por qué no enfrentar a quienes utilizan el sistema financiero para fugar capitales? Aún sin mencionar el ajuste brutal en el gasto público.
Viendo estas cosas es totalmente genuino hacer paro. Es un derecho y la ocasión lo amerita. Por más que al día siguiente del paro parezca que no ha cambiado nada, sí cambia. Los trabajadores pueden ver que en unidad se pueden lograr grandes conquistas, en primer lugar. En segundo lugar, que la clase explotadora comienza a ver que la situación no da para más sinvergüenzadas y puede recular con las avanzadas. En una huelga activa se puede lograr darle continuidad a la medida de fuerza con organización y un plan de lucha que tienda a reconquistar todo lo perdido y arrancarle más derechos a la burguesía. Inclusive se pueden conseguir mejores formas organizativas de la sociedad que las preexistentes.
Con un paro general sí gana la clase obrera; gana conciencia, gana unidad, gana valentía para revertir su situación.
El paro va más allá de los intereses de la burocracia sindical de las centrales obreras, debe ser una herramienta que propicie la construcción de nuevas direcciones combativas.
El diálogo con los gobiernos de turno es lo que han hecho hasta ahora y no se han tenido buenos resultados. Siempre se consiguieron paritarias a la baja tanto en lo salarial como en el resto de los reclamos. Es el mismo gobierno el que genera esta crisis. No son los trabajadores quienes han elaborado políticas de desempleo. No son los trabajadores quienes especularon con el dólar ni las tasas de interés.
Si bien es cierto que un día de trabajo menos puede ser significativo en el salario final de muchos, más cierto es que de la crisis no se sale laburando a lo bruto mientras ellos se están llevando la guita en pala. Este paro tiene que poner el debido freno a esto y lograr imponer que la crisis la paguen los que la generaron.
La cuestión es la siguiente: ¿se consigue algo boicoteando al paro? Sí. Evidentemente lo único que se consigue es seguir sosteniendo a los traidores, a los buitres, a los corruptos ,a los cómplices, a los saqueadores y a todo el sistema como está. ¿Se consigue algo parando? Sí. Marcar nuestro propio camino, defender nuestros derechos, los del pueblo.

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