A medida que pasan los años, los seres humanos cambiamos. Cambiamos por la edad, por las experiencias vividas y, quizás, por nuestras preferencias culturales. En muchas ocasiones nuestros cambios de actitud hacia la vida dependen de los fenómenos sociales que de alguna u otra manera produjeron transformaciones en una sociedad determinada. Así es que de un día para otro el sujeto más conservador se puede pasar al lado más activo de la barricada o, por el contrario, el activista más comprometido se puede volver a su casa decepcionado sin la más mínima intención de volver a luchar.

Y así ha pasado con millones de luchadores y sus ansias de cambio; se derrumbaron una y otra vez como una casita de naipes. En toda Latinoamérica los jóvenes que querían un cambio depositaron sus expectativas en gobiernos populistas que los llevaron a un callejón sin salida. Les hicieron creer que “otro mundo era posible” en el marco de este sistema capitalista descompuesto y antihumano por esencia. Lo mismo se vio en la gran Primavera Árabe que tiró abajo algunos regímenes dictatoriales y asustó a más de uno de los que quedaron en pie viéndose éstos obligados a realizar concesiones para salvar el pellejo. En pocas palabras, llegaron al poder nuevos gobiernos que poco se diferencian de los anteriores títeres de las superpotencias.

Pero lo peor merece una mención aparte. Esos “revolucionarios” griegos de Ziriza que llegaron al poder después de prometer romper con la Troika de la UE y sus imposiciones. La decepción fue brutal: El gobierno reformista se arrodilló ante las amenazas de la cueva de bandidos del Banco Central Europeo y del FMI forzando al pueblo griego a soportar políticas de austeridad sin precedentes que aún ahora continúa causando estragos.

Ante estas derrotas inevitablemente surge el interrogante: ¿Para qué luchar si todo termina inevitablemente en derrota, engaño y frustración? La respuesta a dicha cuestión es compleja. Sin embargo, nadie prometió que todo sería fácil y es nuestra tarea lograr que aquel individuo indignado comprenda y actúe a favor del cambio que merece la pena lograr: la transformación social.
Propongo a continuación analizar un caso que puede ayudarnos a pensar el por qué incluso después de las derrotas es imperioso cambiar el mundo.

Análisis propuesto: El smartphone

Al observar un smartphone, lo primero que podemos contemplar es la infinidad de posibilidades que nos ofrece. No solamente podemos comunicarnos, sino que además podemos transformar este aparato en un estudio de música, de televisión, dibujar, hasta incluso podemos medirnos la presión. Podemos usarlo para efectuar pagos, llamar el taxi., etc. Imaginemos el futuro que le depara a esta tecnología. Dentro de una década las posibilidades serán alucinantes. Ni siquiera podíamos imaginar que llegaríamos a tal desarrollo tecnológico tan increíble.

Hemos analizado el presente y futuro de este aparato. Ahora hagamos el ejercicio de ver más allá de lo evidente, como nos pediría el Principito. Analicemos el pasado de este aparato que en promedio puede costar unos 200 dólares. Para lograr tal perfección fueron necesarios una serie de procesos que por lo general ignoramos. Veamos:

En algún país fue necesario extraer la materia prima para crear los componentes de dicho aparato. Millones de almas son sometidas en este momento a condiciones miserables de existencia, ya que se ven obligadas a trabajar de sol a sol por salarios de hambre. En algún país de África los mineros en masa buscan metales que puedan servir de conductores  en las placas del móvil. Eso sí, trabajan en la legalidad. Vaya uno a saber si la materia prima es extraída por esclavos en el sentido directo de la palabra. Sí, la esclavitud nunca se fue. De hecho en el mundo moderno hay más de cuarenta millones de esclavos.

Imagínese también  que los componentes del móvil se crean en algún país como Malasia, Bangladesh o incluso en la India. Infórmese en qué condiciones de explotación viven esos pueblos que no conocen ni siquiera el lujo de tener un sindicato que los represente. Para ellos la palabra huelga no es más que ciencia ficción. Ante la primera protesta la respuesta de los explotadores es contundente: Pena de muerte extrajudicial.

Imagínese esos chinos, en el taller del planeta, que viven de ensamblar artículos manufacturados. “El milagro chino”, como le llaman al capitalismo barbárico bajo el yugo del PC Chino, no hace más que aniquilar la dignidad humana. Los obreros chinos son sometidos a la servidumbre de la producción para un mundo que no para de   consumir. Si paran, la India ocupará su lugar. Por ello tienen que producir sin parar. Por esto los chinos al no ver una salida llegan incluso a suicidarse. ¿Le suena la exitosa compañía Apple? Es la misma que hace ensamblar IPhone sin descanso a los obreros del estado “comunista”.

Y lo enumerado es sólo una pequeña parte de la historia del Smartphone. Pensemos. Detrás de cada mercancía… ¿A cuánta gente humillaron? ¿Cuántas personas perecieron construyendo un producto con el fin de enriquecer a uno que otro capitalista? ¿Cuántas personas se vieron desoladas, obligadas a resignarse a condiciones de vida deplorables para saciar la avaricia de un acaudalado ambicioso?

Ante cualquier fenómeno, objeto creación cultural y demás le recomiendo detenerse y reflexionar. ¿Cuánta injusticia arrastra lo que tengo ante mí? Y se dará cuenta de que, independientemente de los dirigentes malnacidos que una y otra vez nos han traicionado y han hecho de nuestras luchas una anécdota, hoy más que nunca necesario cambiar el mundo. No sólo para que ese individuo reducido a ser un miserable viva dignamente, sino para que todo lo que produzcamos sea producido por y para todos. Para conocer una era de desarrollo tecnológico y social en la que todos los avances conocidos se multiplicarán por cien, pero en el proceso nadie será humillado por otro hombre. Y justamente esas condiciones de justicia social serán la garantía para hacer de este mundo un paraíso. Pero para lograrlo hay que, como mínimo, aceptar el hecho irrefutable de que es necesario cambiar el mundo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here