A los trabajadores este gobierno no deja de sorprendernos. ¿Hasta dónde es capaz de llegar? ¿De todos sus ministros escandalosos alguno va a renunciar? ¿Es una clase dirigente provocadora, inútil o tiene impunidad absoluta?

A los trabajadores este gobierno no deja de sorprendernos. ¿Hasta dónde es capaz de llegar? ¿De todos sus ministros escandalosos alguno va a renunciar? ¿Es una clase dirigente provocadora, inútil o tiene impunidad absoluta?

Todas esas preguntas nos hacemos en nuestras familias, con nuestros compañeros de estudio, de trabajo, en la parada del colectivo, etc.
Lo cierto es que el “Huracán Sandra” ( como le dicen algunos medios de comunicación al caso Triaca) dejó boquiabiertos inclusive a la burguesía. Por ello, ahora esta clase dominante también empieza a hacerse las preguntas antes mencionadas. La diferencia es que nosotros nos lo preguntamos para ver cómo enfrentamos a este gobierno que se cree imparable; ellos para buscar estrategias y seguir avanzando con el ataque a fin de mantener sus ganancias en plena crisis capitalista.
El caso Triaca trajo indignación una vez más. El más reciente y bochornoso es el apoyo del gobierno a la Ministra Patricia Bullrich a pesar de la desaparición de Santiago Maldonado y del caso Rafael Nahuel ejecutado por la espalda por las fuerzas que ella dirige. Los medios de comunicación y algunos sectores de la oposición le dieron un pequeño aire a la casi ya renuncia de la ministra. Optaron por cuidar su padrón electoral y hasta llamaron a no movilizar en la semana de elecciones.

Pero el caso del ministro de trabajo Jorge Triaca es muy difícil de defender y ocultar: insultos registrados en audio, trabajo en negro y una empleada afiliada al Soum, sindicato intervenido por el gobierno para ‘ combatir la corrupción”. Es a todas luces claro que la citada intervención es para destrozar la herramienta de lucha que tenemos los trabajadores. Inclusive Sandra ha confesado que nunca tuvo una experiencia sindical.
Entonces, si ya nadie sostiene al ministro ¿Por qué sigue en su cargo? Por qué el gobierno lo sostiene?

La respuesta a estas preguntas no las podremos saber con certeza; pero si analizamos la coyuntura entre todos podemos llegar a una conclusión . Se está poniendo en juego la reforma laboral más importante de la historia de nuestro país con un brutal retroceso en los derechos de los trabajadores. Al gobierno de Macri le va a costar mucho arremeter con la reforma y lo saben. Ya quedó demostrado en la batalla inmensa que dimos los trabajadores el 14/12 y el 18/12.

Si bien se logró aprobar entonces la reforma previsional eso le produjo mucho desgaste.  Hoy el gobierno se interpela: ¿Y… si no se impone la reforma laboral y encima peligra la previsional ya votada por el Congreso? Claro, toda la burguesía nacional y el imperio mundial se asusta con estas preguntas.

Por ello como primer medida se postergó el tratado de la ley laboral para el mes de marzo. Mientras tanto se analiza otra jugada; sacar la ley en varios tramos. Simultáneamente el gobierno avanza, aprovechando el verano: despidos de municipales, en el hospital Posadas, el cierre de Fabricación Militar en Azul con una gran pueblada resistiendo (a pesar q el padrón electoral por gran mayoría era de Cambiemos) y ahora el cierre del Ingenio San Isidro en Salta con 700 despedidos y más 200 en Río turbio mientras escribo estas líneas, y un largo etc.

Todo esto sin contar los tarifazos brutales, el encarcelamiento, el procesamiento y la persecución a luchadores como Sebastian Romero militante del PSTU que ha sido rodeado de solidaridad de miles de trabajadores y organizaciones ante el ataque del gobierno, la justicia y varios medios de comunicación.

Toda esta batalla contextualiza la NO resolución del Caso Triaca. Algunos analistas burgueses proponen una salida negociada y reemplazarlo por Diego Santilli con la excusa de que este último tiene muy buena relación con las cúpulas sindicales. Otros ya quieren que renuncie para dar un resto de aire al gobierno mientras que por otro lado, hay quienes dicen que hay que sostenerlo a como dé lugar. Lo que sí es cierto es que los trabajadores queremos que renuncien ya todos los ministros corruptos, asesinos e incompetentes.

Tenemos que demostrarle a esta casta política que todo esto es gravísimo. Los trabajadores tenemos la necesidad de que los sindicatos encabecen una huelga general bien organizada. Esa es la manera para que nuestros derechos no se vayan diluyendo todos los días. Como se dijo alguna vez “El pueblo unido jamás será vencido”.

 

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