Vanesa Castillo, mujer trabajadora de 33 años, fue asesinada el pasado 15 de febrero. Su muerte puso en evidencia una vez más la responsabilidad del Estado en lo referente a la situación de las mujeres en general y de las trabajadoras en particular frente a la violencia machista. La sociedad toda demanda una especial y urgente atención del Estado, las fuerzas de seguridad y de la Justicia.

Debemos nombrar a las cosas por su nombre: su asesinato es un femicidio. No un caso de inseguridad, de “robo aparente” o “situación irregular en un pueblo tranquilo” como se han encargado de difundir los medios de comunicación masivos.

La pérdida de Vanesa refleja la realidad que viven las mujeres en todo el globo. La realidad de opresión podemos reflejarla con estos datos:

  • Una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual.
  • 60.000 mujeres mueren por año a causa de femicidios.
  • Alrededor de 120 millones de niñas en todo el mundo han tenido relaciones sexuales forzadas u otros actos sexuales forzados en algún momento de sus vidas.
  • Una de cada diez mujeres han sido acosadas por internet.
  • Sólo 52 países en el mundo sancionan el crimen de violación dentro del matrimonio o la convivencia.
  • La exclavitud moderna tiene cara y nombre de mujer. De 40 millones de víctima de trabajo o matrimonio forzoso el 70% de los casos son mujeres y niñas.

Podríamos continuar con la enumeración ya que los datos de la realidad no mienten. Sin embargo, lo dicho evidencia que tanto el gobierno actual como los que lo precedieron no se han preocupado ni ocupado verdaderamente en mejorar la situación de la mujer. Lejos de ello, la empeoran con su política de ajuste. Todos los trabajadores sienten los efectos de la crisis económica. Pero las consecuencias para las mujeres trabajadoras son particularmente crueles, porque la combinación de opresión y explotación, que ya nos pone en una situación de desigualdad en la sociedad, nos convierte en el blanco preferido de los ataques.

El femicidio de Vanesa exige una lucha de todos, mujeres y hombres, por su esclarecimiento, por mejorar la situación de vulnerabilidad que enfrentan las trabajadoras de la educación y sus alumnas. Esta lucha nace desde la más profunda convicción de que Vanesa somos todas y de que como proclaman sus compañeros hoy “Nos duele el guardapolvo” y ese dolor se transforma en fuerza y acción.

Crónica de la tragedia

La provincia argentina Santa Fe quedó conmocionada por el asesinato de la docente Vanesa Castillo. La tragedia ocurrió unos minutos pasadas las 12 cuando Vanesa salía de la Escuela 533 del barrio Alto Verde de la capital santafesina donde trabajaba. Tomó su moto y se quedó frente a la puerta del colegio esperando a una compañera. Fueron sólo segundos los que tardó su asesino en darle 10 facazos que le causaron la muerte.

Las repercusiones no se hicieron esperar. La Asociación del Magisterio de Santa Fe (AMSAFE) decretó duelo en toda la provincia luego de conocerse el crimen. El intendente José Corral convocó al Consejo de Seguridad de la Ciudad para tratar a fondo el asesinato de la maestra. Por su parte, el subsecretario de Investigación Criminal de la provincia de Santa Fe, Rolando Galfrascoli aclaró que todavía no se puede aseverar cuál fue el móvil del crimen: “No estamos en condiciones de afirmar que ha sido un robo, pero no hay móviles para confirmar o descartar, por lo que todos los que surjan van a ser investigados”.

De las declaraciones anteriores se desprende un meticuloso cuidado en el uso de las palabras. Para el gobierno y los medios de comunicación burgueses la violencia machista no es titular. Se esmeran en desdibujar o encubrir la realidad que golpea sus narices.

La otra realidad: la verdad

La indignación escaló cuando se supo que el presunto homicida había cometido varios delitos y que Vanesa Castillo lo había denunciado por abusar sexualmente de su hijastra quien era una de sus alumnas.

Vanesa se enfrentó a la violencia y al machismo reinante. Recibió en su cuerpo la violencia en soledad ya que el Estado continúa ausente.

Pero la verdad no puede ser callada.

Miles de autoconvocados marcharon el pasado 16 de febrero exigiendo el esclarecimiento del crimen de la Docente. Los trabajadores de la educación están de duelo y exigen a la CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina) un paro nacional inmediato y que el gremio sea convocante para el Paro Internacional de Mujeres del próximo 8 de marzo.

Las redes sociales se llenaron de declaraciones como la siguiente: “… la mataron por cuidar de sus alumnos, por denunciar a un padre que abusa de su hija. Los maestros saben qué le pasa a cada uno de sus alumnos, si están enfermos, si tienen hambre, todo lo ven en sus caritas, enseñan y se ocupan de ellos…”

Entre tanto dolor e impotencia la claridad de entender el marco en que sufrimos la pérdida de Vanesa es fundamental. La trabajadora docente Lorena Cáceres escribió un texto que se hace eco de millones de voces. Reproducimos su contenido como un homenaje profundamente respetuoso a Vanesa y como un compromiso de seguir luchando para terminar con este flagelo de violencia, machismo y explotación capitalista que nos oprime hasta matarnos.

“DUELE EL GUARDAPOLVO”

La indignación me recorre el cuerpo, Vanesa quiso proteger a su alumna, aunque en esa difícil tarea los maestros estamos SOLOS, la respuesta a su combate ante la violencia machista fue ser protagonista de un nuevo femicidio.

Hoy mientras sus compañeras, alumnos y vecinos lloran, marchan y gritan con indignación, muchos charlatanes que creen ser periodistas repetirán en horario central la campaña demonizadora contra los docentes y la educación pública, repetirán cada palabra que les dicta al oído Macri, Vidal y todo este gobierno hambreador.

Tomemos lista al Estado: ausente ante la violencia machista de nuestras estudiantes, ausente cuando las maestras se la juegan para denunciar, ausente cuando las matan a esas maestras, ausente cuando hay que arreglar las escuelas deterioradas, ausente cuando hay que dar comida suficiente y saludable en los comedores, ausente cuando golpean a nuestros chicos, ausente cuando se necesita transporte escolar en las poblaciones rurales y de isla, ausente cuando quita las pensiones por discapacidad a nuestros alumnos, ausente cuando cierra cursos y escuelas.
El único presente que tiene es cuando reprime y ataca al pueblo trabajador.
Yo quiero justicia por Vanesa y que se combata la violencia machista, que se cuide a las niñas y a las trabajadoras, que la Escuela Pública no se destroce y que podamos recuperarla. Quiero que deje de doler el guardapolvo.

Basta para mí, basta para todos. ¡Salgamos a la calle, paremos el país y que Macri se vaya de una vez!

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